Sobre el caso «Plata como cancha»

ESCRIBE: James Quiroz (*)

La justicia peruana ha perdido una oportunidad extraordinaria para sentar de manera ilustrativa los límites jurídicos entre el derecho a la información y el derecho al honor, derechos fundamentales de igual valor conforme lo reconoce nuestra Carta Magna.

El caso «Plata como cancha» es emblemático y mediático y bien hubiera merecido un desarrollo hermenéutico más extenso y exhaustivo mediante el test de proporcionalidad, a fin de despejar dudas, aclarar ideas y sobre todo derribar prejuicios sobre la labor que desempeñan los medios de comunicación.

Luego de oír la sentencia íntegra se puede concluir varios puntos:

1. Que los medios de comunicación no reciben asesoría legal antes de publicar una investigación periodística, y si la reciben es de pésima calidad.

2. Los periodistas muchas veces carecen de una formación jurídica elemental sobre derechos fundamentales comprometidos con el ejercicio de su función, como el contenido constitucional al derecho al honor o la presunción de inocencia; lo que es peor, no muestran predisposición por conocer cuáles son sus límites jurídicos en el quehacer de investigación.

3. Los medios de comunicación, con conductas antiéticas, han normalizado la vulneración de ciertos derechos fundamentales como el derecho a la intimidad, a la privacidad, la presunción de inocencia o el derecho al honor, so pretexto de ejercer su derecho a la información.4.Las casas editoriales, al celebrar contratos discutibles de «no responsabilidad por los contenidos vertidos por sus autores» intentan desvincularse con astucia de sanciones civiles o penales.

5. La sentencia emitida en el caso «Plata como cancha» bien conlleva a reflexionar sobre todos estos puntos cuya revisión no deja de tener relevancia y merecerán seguro diversos artículos jurídicos durante la semana.

6. Se ha dicho que la sentencia es un «atentado contra la libertad de información», «un atropello a la libertad de expresión», que es «un día negro para los medios de comunicación», que saldrán a las calles a protestar contra la «vergonzosa decisión judicial» , ¿es verdad esto? ¿Es ilegal la sentencia? Veamos.

7. La sentencia ha recaído en una causa penal por un presunto delito de difamación agravada, el querellante ha sustentado que en el libro de marras habría 55 frases difamantes que vulnerarían su honor. El juez, luego de un análisis sucinto – que considero debió ser doctrinario y exhaustivo- determina que 36 de dichas frases SÍ son difamantes por lo que condena al autor del libro a una pena de dos años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por un año si el condenado cumple reglas de conducta y al pago de una cuantiosa reparación civil.

¿Cuáles fueron esas frases consignadas en el libro que el querellante consideró difamatorias y que el juez en su sentencia ha señalado que en efecto constituyen frases con animus difamandi? Aquí algunas a destacar:

1) «PARA DEFENDERSE DEL PLAGIO, CÉSAR ACUÑA Y SU ENTORNO HABÍAN FALSIFICADO ESA FIRMA»
El tema está en la forma del verbo, el autor del libro está afirmando un delito de falsificación y no conjeturando («habría» hubiera sido lo correcto), por lo que esto es un craso error en la redacción que el área editorial y legal debió advertir antes de imprimir el libro, más aún si no hay una sentencia condenatoria que haya establecido que el querellante haya cometido algún delito de falsificación.

2) «QUE SI SE PUEDE AFIRMAR QUE ACUÑA PLAGIÓ UN LIBRO COMPLETO, PESE A QUE NO HAYA RESOLUCIÓN JUDICIAL QUE LO DEMUESTRE, SÍ, Y SIN NECESIDAD DE USAR CONDICIONALES».
Otra afirmación basada en una interpretación errónea de documentos administrativos de Indecopi que según lo puntualizado por el juez en ningún momento señalan que Acuña plagió un libro «completo», menos existe una sentencia judicial que así lo declare.

3) «EL OPERATIVO POLÍTICO PARA LA REELECCIÓN DE ACUÑA EMPLEANDO FONDOS PÚBLICOS DIO INICIO UN DÍA NO LABORAL»
El autor del libro afirma un empleo indebido de fondos públicos (delito de malversación)por parte del querellante, sin embargo el hecho ya ha sido investigado y archivado por la Fiscalía.

4)»ACUÑA SÍ ES UN VIOLADOR Y LO AFIRMO CON CONOCIMIENTO DE CAUSA, DIJO LA LETRADA A LA INDUSTRIA»
En alusión a una declaración de la abogada Míriam Pilco. Dado que se trata de un trabajo de «investigación» y que la frase atribuye la comisión de un delito de violacion sexual ¿qué sentido o propósito tiene consignar dicha expresión en el libro, aún cuando esta proviene de un diario, si no se ha corroborado la veracidad de dicha afirmación? Más aún, si la presunta agraviada negó los hechos de violación. Un trabajo de investigación periodístico no se resume en citar expresiones de terceros, si antes el contenido no es cotejado y contrastado con fuentes confiables con los cuales se pueda sustentar tales aseveraciones o citas. Más aún si no pesa en contra de Acuña ninguna sentencia judicial por un delito de violación.

5) «LA JUEZA QUE TENÍA A CARGO EL ASUNTO.. ERA EMPLEADA DE SU ESPOSO» «EL CASO NO SE MUEVE, ESTÁ CONGELADO»
Fraseo infeliz que debió evitarse. El hecho que un juez o un fiscal o cualquier docente trabaje en la Universidad Cesar Vallejo no lo vuelve empleado de César Acuña. El texto hace sugerir un acto de corrupción, según el juez.

6) «QUÉ BUEN PRESIDENTE PUEDE SER UN HOMBRE QUE GOLPEABA, INSULTABA Y ESCUPIA A SU ESPOSA»
Frase atribuida a Rosa Núñez. Otra vez la pregunta: ¿Qué sentido, propósito o utilidad tiene consignar una cita de esta naturaleza en un libro de «investigación» si no corroboras que la información sea cierta y veraz? Por más que la frase la haya proferido la exesposa de Acuña la frase atribuye un hecho delictivo (delito de agresiones contra la mujer) que no ha sido corroborado.

7) «A CASI TODOS LES REGALÓ TÍTULOS PROFESIONALES SIN HABER ESTUDIADO PARA EVITAR QUE LES QUITEN SUS PROPIEDADES»
Nuevamente es una cita de Rosa Núñez aparecida en un diario. El fundamento para que el juez la considere difamatoria es el mismo: Siendo un libro de «investigación» y no un libro que recopila citas de terceros, ¿antes de citar dicha frase el autor corroboró que el querellante regaló títulos a sus hermanos? Qué sentido o propósito tiene mantener dicha expresión en un libro de investigación si no cotejas lo dicho por la fuente? ¿Hay un ánimo de informar o de difamar?

8) «YO ME CUIDO QUE NO SE ME NOTE MALVERSACIÓN»
Frase que el autor la atribuye a Acuña sin embargo en el libro no consigna la cita respectiva. Si esto fuera cierto, constituye un error grosero de la editorial que debió advertirse antes de irse a imprenta.

9) «ENTRE ÉL Y VLADIMIRO SÍ EXISTIÓ UNA CADENA DE COMUNICACIÓN»
Según el juez el autor no ha procurado corroborar dicha información.

10) «ACUÑA SE COMUNICÓ CON VLADIMIRO A TRAVÉS DE SU CUÑADO»
Según la sentencia el autor ha tergiversado la versión de su fuente la cual señala que Acuña sí intentó comunicarse con Montesinos a través de su cuñado, pero nunca se concretó dicha comunicación, por lo que la frase es imprecisa y falaz. Por tal motivo según el juez, la frase es tendenciosa y distorsiona la información obtenida. Presunta ligereza en la redacción.

11) » LES PAGA A LOS JUECES Y FISCALES»
El autor cita a Rosa Núñez. Sin embargo, según el juez, el autor no ha procurado indagar sobre la veracidad de lo manifestado. Consignar dicha frase sin corroborar su veracidad, asegura el magistrado, configura un animus difamandi y no se advierte una intención de informar.

Considero que en lo que atañe a varias frases el juez ha decidido de manera razonable y sería eso suficiente para justificar la sentencia condenatoria (no se necesita demostrar que las 55 frases son difamantes, basta con una). Sin embargo, su solución en otros casos, para dilucidar si existe o no difamación, es discutible y una de ellas es la que salta a la vista:

¿Es legítimo citar dichos de terceros en un libro de investigación aún cuando dichos testimonios atribuyen hechos delictivos y el investigador no logra corroborar la información obtenida o los testimonios citados provinieron de una fuente no confiable?

La respuesta está en la perspectiva jurídica que se le dé al derecho de información – una interpretación restringida o amplia-, si no basta recordar que la Corte Suprema en la R. N° 3680-2010 ha señalado que existe intención de vulnerar y maltratar el honor cuando se realizan aseveraciones sin que se haya realizado una labor de investigación sobre los hechos que se aseveran.

Por otro lado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Herrera Ulloa vs Costa Rica determinó que no se comete delito de difamación cuando en un artículo periodístico se usan citas de otros artículos periodísticos.

Sin embargo en dicha sentencia internacional también se señala: «El periodista Herrera Ulloa tuvo en cuenta como fuente a cuatro reconocidos periódicos belgas; contactó a los diarios europeos para obtener seguridades sobre la noticia; intentó establecer contacto con el diplomático controvertido, pero ello no fue posible, y entrevistó al canciller y al vicecanciller, quienes confirmaron la existencia de cuestionamientos». Salta a la vista una evidente diferencia entre los procedimientos de investigación usados por ambos periodistas.

Si él órgano de segunda instancia aplica este último criterio interpretativo, el caso se podría declarar nulo y otro juez tendría que expedir nueva sentencia.

Como vemos, la solución no es pacífica y como dije al inicio, el escenario de este proceso penal hubiera sido una oportunidad inmejorable para deslindar jurídicamente los límites entre el derecho a la información y el derecho al honor.

Para finalizar, supongamos que en un libro, un periodista de investigación consigna los siguientes párrafos en relación a nuestro desempeño moral y profesional, sin verificar o corroborar la veracidad de lo afirmado:
«Juan Pérez es un violador de menores, así dijo X»,
«Juan Pérez ha robado dinero cuando fue gerente», refirió Y en una entrevista»,
«Juan Pérez agrede y escupe a su mujer cuando quiere, indicó Z».
«No hay duda de que Juan Pérez lavó dinero del narcotráfico y compra jueces y fiscales».

Usted es un profesional padre/madre de familia,
¿Considera que dichas frases, aun cuando fueran citas de terceros tomadas de algún diario, vulnerarían su reputación y su honor?
La respuesta, seguro se la plantearán los jueces de segunda instancia cuando resuelvan la apelación.

(*) James Quiroz estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Trujillo. Tiene una Maestría en Derecho Penal en la UNT. Trabaja en el Ministerio Público – Fiscalía de la Nación.

Publicado por:

Nivardo Córdova Salinas

Nivardo Vasni Córdova Salinas (Cayaltí, Perú, 1969). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura, trabaja en periodismo desde 1989. Actualmente es director del diario digital Río Hablador, periodista de Prensa Franciscana del Perú, e investigador en el Archivo San Francisco de Lima, con sede en el Convento San Francisco de Jesús El Grande de Lima (Perú). Su trabajo periodístico ha sido reconocido en el Premio Nacional de Periodismo y Comunicación Social "Cardenal Juan Landázuri Ricketts" de la Conferencia Episcopal Peruana los años 2013, 2016 y 2019. Es autor de noticias, crónicas, reportajes, entrevistas y artículos de opinión en diferentes medios periodísticos: diarios "El Comercio", La Primera y la revista "Caretas" (Lima), los diarios El Tiempo y Correo (Piura), La Industria, Nuevo Norte y Correo (Trujillo), La Industria (Chiclayo), Últimas Noticias (Pacasmayo); revistas "Clave" (México-Perú), "Soluciones Magazine" (Estados Unidos), revistas "Vea" y "La voz de la calle" (Trujillo), semanario "Expresión" (Chiclayo) y "Punto de Vista" (UDEP), los diarios La Primera y El Peruano (Lima), así como también el Boletín del Archivo San Francisco de Lima. Colabora con el Archivo del Obispado de Huacho y realiza proyectos periodísticos independientes. Es director de los blogs Rimactampu y ProyectoKhipu Ha sido docente en la Escuela Superior de Arte Dramático "Virgilio Rodríguez Nache" (Trujillo), las universidades César Vallejo, Privada del Norte (UPN), Señor de Sipán y San Martín de Porres. Además de sus artículos periodísticos, ha publicado los poemarios: "Poesía ínfima" (2002), "Oscuración" (2011) y "Obsesivo/Compulsivo" (2015), así como las investigaciones histórico-literarias: "Poemas franciscanos de Fr. Luis Valle Goicochea OFM" (Lima, 2009), en coautoría con Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM, y "Fr. José Mojica, memorias en el Perú", junto con Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM y Fr. Carlos Montesinos Ampuero OFM. Participó en la redacción del libro "La Molina: 50 años disfrutando mi hogar" (2016) con ocasión de los cincuenta años de creación política del distrito.

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